Pensando en voz alta31 Jul 2008 07:22 am

Es algo que se sabe, el problema es cómo buscarle solución al endémico mal, uno de los principales flagelos de la depauperada economía cubana.

 
El gobierno del General Raúl Castro exige cada día a los cubanos que para que se eleve el nivel de vida, y en líneas generales disminuya los graves problemas de la economía, hay que trabajar más. Algunas medidas se han tomado para hacer que los cubanos produzcan más, pero ¿son suficientes? Muchos expertos y economistas no creen que las actuales medidas sean lo suficientemente efectivas para elevar la productividad y el problema sigue siendo que los cubanos saben que su trabajo no es renumerado correctamente y por ello piensan que es mejor no trabajar, o vivir del cuento, o inventar, o resolver, antes que trabajar por un salario que apenas alcanza para cubrir las necesidades más elementales. As las cosas en el mercado laboral cubano.

 
Entonces el gobierno responde que en Cuba no hay que pagar alquileres, la atención médica y la educación es gratuita, que para que la gente gane más tiene que trabajar más. Pero esas verdades a medias, no convencen a los cubanos, que saben que lo que ganan no les alcanza, y que las llamadas reformas, no han logrado calar lo suficiente como para que de veras valga la pena esforzarse en trabajar para vivir. Es posible que algo cambie, pero muy lentamente.

 
Mientras el Estado sea el gran benefactor, el tutor, con su actitud paternalista, y la economía cubana no se reforme al igual que en otros países comunistas, como China o Vietnam, los problemas seguirán como ahora e incluso podrán empeorar en un futuro cercano. 

 
Aunque Raúl parece ser más pragmático que su hermano Fidel, lo cierto es que aún persiste el freno ideológico, que como antaño es el principal enemigo del progreso económico de la Isla. Ahí están aún sin cumplirse algunas de las prometidas reformas, como la liberación del mercado inmobiliario, la venta de automóviles, y muchas otras promesas que al parecer han caído ahora en saco roto.

 
Por mucho que Raúl quiera reformar y echar adelante la economía, mientras la apertura no sea verdadera y no a medias tintas, los cubanos tendrán que seguir apretándose el cinturón, aunque ya desde hace muchos años, no hay dónde apretar.

Pensando en voz alta29 Jul 2008 04:52 am

Hace unos días, un amigo de la Isla me escribió un correo electrónico en el cual me explicaba que había leído mi blog y me quería patentizar que él no estaba metido en política y que en cierto modo, nuestra relación epistolar electrónica le podría acarrear problemas. Yo, inmediatamente le dije que aunque la política es algo que sí me interesa, yo tampoco “estaba metido en política” y que mis artículos en el blog son solamente reflexiones, a las que todo el mundo tiene derecho, incluyendo el ex presidente de Cuba, Fidel Castro.

  

Después de un intenso intercambio de Emails, mi amigo reconoció que mucho de mis puntos de vista expresados en mis artículos él los compartía y mucha gente dentro de Cuba.

  

Escribir mis reflexiones es algo que vengo haciendo desde hace un par de años. Lo hago, en principio, para mi mismo, pero también para todo aquel que esté interesado en leer y compartir mis pensamientos y cavilaciones sobre el acontecer cubano.

  

Es además, algo importante, pensar en voz alta, reflexionar, poner el dedo en la yaga, criticar y aplaudir cuando las circunstancias lo reclamen. El tema de Cuba es siempre un tema peliagudo de tomar, porque siempre los eternos enemigos estarán a favor o en contra de lo que uno diga. No hay termino medio: Se está con la Revolución o en contra. Y desde la otra orilla del Estrecho de la Florida, la actitud es la misma, sólo que al revés.

  

Es más, soy de los cubanos que tienen al día su pasaporte cubano de residente en el extranjero debidamente habilitado. Pago puntualmente cada 2 años la renovación de ese documento que solamente, y a medias, me sirve para entrar a Cuba. Digo a medias, porque siempre tengo que mostrar mi otro pasaporte, con el que siempre viajo por todo el mundo, el pasaporte sueco, para que los oficiales de la inmigración del aeropuerto José Martí me dejen entrar en Cuba, ya que es la única forma que tengo para demostrar que no necesito permiso de residencia de ningún país en mi pasaporte cubano, que me permita viajar de o a Cuba. Creo que es muy importante el contacto con mi país de origen, y además, agregar que jamás, sí, así, es jamás, ningún diplomático cubano me ha preguntado por mis opiniones políticas para darme el pasaporte y jamás tampoco he sido molestado por las autoridades cubanas durante mis viajes a mi tierra.

  

Sin embargo, en Cuba, a pesar de que el propio Raúl Castro ha exhortado y exhorta a los cubanos a que hablen sin pelos en la lengua, que critiquen lo que hay que criticar, sigue existiendo un temor por todo aquello que huela a critica y a pesar del clima de relativa apertura que vive el país, el cubano sigue siendo receloso hasta el punto en que una correspondencia vía correo electrónico con alguien que tiene un blog, y simplemente escribe sus reflexiones, a las cuales todo el mundo tiene derecho, siente que esa correspondencia podría acarrearle algún tipo de problemas, porque a él, no le interesa la política.

Pensando en voz alta28 Jul 2008 10:31 am

Raúl Castro convirtió el acto de celebración del 26 de Julio en una tribuna en la que poco a poco se creía iba a continuar con sus modestas reformas, tan necesarias para paliar la grave crisis de la economía cubana.

  

Su discurso del 26 de Julio de éste año ha caído como una ducha de agua fría entre los que de una forma u otra apostaban por la continuidad de un programa de reformas económicas en la Isla.

  

Raúl minimizado en la tribuna por un enorme retrato de su hermano Fidel en el fondo, es la imagen que las agencias de noticias han difundido por el mundo. Una foto -dirán algunos de los críticos que nunca han creído realmente en el programa de reformas del Presidente cubano- que sintetiza la triste realidad de Cuba y muestra quién realmente manda en Cuba.

  

En su discurso Raúl no solamente ha evitado hablar de futuras reformas que han quedado en el tapete, como la flexibilización de los trámites migratorios y la eliminación del permiso de salida, así como la liberalización de la compraventa de casas y coches y la aceleración de las medidas que promuevan fuentes de trabajo alternativas, como el cuentapropismo, sino que más bien ha centrado su discurso en los “tiempos difíciles que se avecinan” recordado que “Por muy grandes que sean nuestros deseos de resolver cada problema, no podemos gastar más de lo que tenemos”.

Pensando en voz alta07 Jul 2008 03:50 am

Edificio de la SINA en La Habana

Las declaraciones de Michael Parmly, el Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), de que su país está dispuesto a conectar a Cuba a Internet si el Gobierno del General Raúl Castro levantase las restricciones a los particulares al acceso a la red de redes, no es más que pura retórica y es cuando más una jugada política de la administración de Bush para aparecer como los chicos buenos en esta confrontación que ya dura casi 50 años entre el poderoso país del Norte y la pequeña isla del Caribe. Durante Bush los Estados Unidos han recrudecido el ya absurdo y beligerante bloqueo económico a Cuba. Una medida tras otra ha sido adoptada por la Casa Blanca para satisfacer las demandas de la extrema derecha cubano americana de Miami. Restricciones de envío de remesas a los familiares en Cuba, restricciones de viajes de Estados Unidos a la Isla, sanciones a todo aquel que de una forma u otra viole en lo más mínimo el bloqueo, llegando a casos tan absurdos como fuertes penas para aquellos que compren un puro Cohíba a través de Internet, u otras medidas que no sólo despiertan las protestas del gobierno cubano, sino de la gran mayoría de los cubanos, de adentro y afuera y hasta una casi unánime ONU. 

Hace unas semanas Bush levantó el embargo a los celulares, y ahora Parmly sale a la palestra, el  4 de julio, día de la independencia de su país, para desde su residencia de La Habana, rodeado de sus acólitos disidentes, continuar con la fracasada política de confrontación y crispación, en vez de comenzar una época de distensión y diálogo con el gobierno comunista de Raúl Castro. La mejor manera de lograr cambios en Cuba es a través del acercamiento y la distensión. Eso ha funcionado antes con China, Libia, Vietnam y hasta con Corea del Norte. 


Por supuesto, que La Habana no levantará la prohibición al acceso a Internet a los particulares de la Isla diga lo que diga Parmly o Bush. Y eso lo saben en Washington. Hace unas semanas la Unión Europea levanto sus sanciones contra Cuba, y aunque Fidel Castro arremetió contra el viejo continente como de costumbre, lo cierto es que la Unión Europea dio un primer paso adelante para la normalización de las relaciones a todos los niveles con Cuba, esperando eso sí, que ahora Cuba también muestre un cambio positivo, sobre todo en lo referente a los derechos humanos, la libertad de movimiento y reformas económicas urgentes. 

¿Porqué los Estados Unidos no deciden levantar el embargo, TODO EL EMBARGO, no solamente el acceso a los cables de fibra óptica que pasan solamente a unos pocos kilómetros de La Habana, y así poner definitivamente en evidencia al gobierno de Raúl Castro si no hace cambios serios y necesarios?  Es más: al régimen la viene de perilla esas declaraciones de Parmly, y se remitirá seguramente a las recientes declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque de que Cuba está dispuesta a negociar con Estados Unidos de igual a igual y no de rodillas. 

Menos mal que a Bush le quedan sólo unos meses. Vamos a ver que sucederá en enero, cuando un nuevo presidente en Estados Unidos, quizá, esté dispuesto a reformar la agresiva política contra Cuba.

Pensando en voz alta13 Jun 2008 06:45 am

A partir de hoy, viernes 13 de junio, todo el que lo desee podrá enviar teléfonos celulares de Estados Unidos a Cuba. No es que Cuba niegue a quién lo desea enviar celulares, o cualquier otro equipo electrónico, a los habitantes de la Isla, sino que es el propio gobierno de Estados Unidos el que prohíbe a sus ciudadanos enviar a Cuba cualquier paquete, e incluso limitar, como es arto conocido, las remesas económicas a familiares en Cuba. Pero ahora, cuando el gobierno del General Raúl Castro decidió entre las tenues reformas que han realizado en estos meses, dejar que los cubanos puedan también tener celulares (algo que anteriormente solamente estaba permitido a los extranjeros), el actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Busch, (por suerte no por mucho tiempo más) en un gesto altruista y desconcertante, ha permitido a los estadounidenses que así lo deseen enviar a Cuba teléfonos celulares.

La razón, según informó el Departamento de Comercio de los Estados Unidos de Norte América, es para ver hasta que punto el gobierno de la Isla permitirá a los cubanos comunicarse libremente.  Cualquier cubano de adentro y muchos de los que vivimos afuera, sabemos que desde hace ya muchos años el contacto telefónico con Cuba, aunque absurdamente demasiado costoso, precisamente por los efectos colaterales del bloqueo, incluyendo claro está la telefonía móvil, es algo totalmente permitido por la autoridades cubanas, y que la medida que anuncio Bush el pasado 21 de mayo durante el mal llamado día de la solidaridad de la Casa Blanca con Cuba, solamente, y a lo sumo, tiene un amargo sabor de politiquería barata, algo que ha marcado, desde sus inicios, la política de su administración hacia Cuba, siguiendo la línea de los ultra derechistas del llamado exilio cubano de Miami.

Sin embargo, mientras Bush o Carlos M. Gutiérrez se muestran extraordinariamente susceptibles en ese arrebato por “ayudar” a los cubanos a que puedan “comunicarse libremente”,  y son capaces de derogar la prohibición de enviar celulares a Cuba, lo cierto es que en otras áreas tan importantes como la telefonía móvil, como es el caso de Internet, el gobierno estadounidense sigue estrangulando el ancho de banda de la red de redes a la Isla, negándole el acceso a los cables que solamente pasan a unos escasos metros de las aguas territoriales de Cuba.

Si existiera un verdadero deseo para que los cubanos pudieran “comunicarse libremente” el acceso que hoy cruelmente bloquea Estados Unidos a Internet, debería también ser derogado, algo que las autoridades cubanas utilizan hábilmente para negarle a la población el acceso privado a la red de redes.

Pensando en voz alta10 Jun 2008 04:12 am


“O resolvemos los problemas o autodestruimos la revolución que tanta sangre y sudor nos ha costado'’. Eso es al menos lo que dijo el domingo la dirigente comunista cubana María del Carmen Concepción, integrante del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). No es la primera vez que altos dirigentes comunistas cubanos hablan con pesimismo sobre el futuro del sistema. Hasta el propio Fidel Castro, poco antes de enfermar lo repitió una y otra vez: “Esta revolución puede destruirse'’, y no por Estados Unidos, sino por los propios cubanos. [] Nosotros podemos destruirla y sería culpa nuestra –se lamentó. O vencemos el problema o morimos. Esto es serio y se va a enterar todo el pueblo'’.
 
Lage ha tomado el tema en varias ocasiones y Raúl también. Sin embargo, a pesar de que ellos mismos reconocen que Cuba sufre una serie y grave crisis, tanto económica como política, se aferran como náufragos a los restos de la balsa de la Revolución para no ahogarse, y creen que pueden buscar una solución plausible a los graves problemas haciendo únicamente pequeñas reformas y hablando de ello cada día. Sin embargo, el problema no tiene solución mientras el sistema no sufra un verdadero y profundo cambio, tanto en sus estructuras sociales como económicas, porque nadie en Cuba va a trabajar o dejar de robar en las empresas estatales mientras sigan percibiendo sueldos que ni siquiera les alcance para cubrir sus necesidades más elementales. El fortalecimiento de la cúpula del poder con la vieja guardia con Machado Ventura detrás de Raúl y relegando a las nuevas generaciones a un papel de espectadores no augura otra cosa que la autodestrucción de su propia Revolución.


Mientras el país no cambie radicalmente sus estructuras económicas, y se le dé la oportunidad al cubano de poder viajar, y en fin de cuentas, decidir sobre su propio futuro, el proceso de autodestrucción continuará irremediablemente. Por ello los Estados Unidos, incluyendo al aspirante demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, siguen apostando por el bloqueo, porque de todas formas el gobierno cubano sigue castigando a su pueblo con su propio bloqueo interno y la política estadounidense es simplemente de no aflojar y dejar que el propio sistema se desintegre.

 

Pensando en voz alta02 Jun 2008 03:34 am

 

Hoy mi hijo Víctor termina sus estudios de economía en la Universidad de Estocolmo y su master de ciencias. Está listo para comenzar su vida, encontrar un trabajo, casarse, tener hijos y hacer lo que todos queremos: vivir con decoro. Tiene 24 años.

Ya desde hace unos años trabaja como suplente en un buen trabajo, y gana lo suficiente como para poder tener una vida agradable como joven estudiante. Espera ahora poder seguir trabajando en la misma empresa a tiempo completo. Además, ha recibido una fuerte ayuda del Estado sueco para financiar sus estudios. En toda su vida desde el primer grado hasta su último año del bachillerato nunca hemos pagado ni un céntimo por su educación, incluyendo los libros y hasta el almuerzo. Tanto la salud pública como las medicinas están fuertemente subvencionadas por el Estado. Suecia es un buen país para nacer, crecer, vivir y morir. Yo tuve la suerte de llegar a este país en 1968, hace ya 40 años. Después de trabajar toda mi vida en lo que siempre desee trabajar, es decir en el cine, la televisión y la radio, estoy ahora retirado y mi pensión me alcanza para vivir con decoro y holgura. No siempre fue así en Suecia. Hace más de un siglo era un país pobre, y los suecos emigraron en masa, sobre todo hacia Estados Unidos. Ahora son miles y miles de inmigrantes de todo el mundo que tratan de entrar a éste país escandinavo. Solamente de Irak, hay más refugiados iraquíes en una pequeña comuna del sur del gran Estocolmo, Södertälje, que en todos los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, juntos.

Mi país de nacimiento, Cuba, fue todo lo contrario a Suecia. Hace más de un siglo era un país de inmigrantes, sobre todo pobres españoles y de muchos otros países, desde Líbano hasta Polonia o China. Hoy Cuba es un país pobre y afronta entre sus serios problemas económicos y sociales el problema de un serio decrecimiento de su población que envejece a un ritmo acelerado. Los expertos hablan de que esas cifras se mantendrán en los próximos años y culpan a la emigración constante de jóvenes y que muchas mujeres en edad fértil se niegan a tener hijos por los grandes problemas económicos y de vivienda.  En mis últimas visitas a la Isla he podido hablar y discutir ampliamente con los jóvenes cubanos. Todos por igual, de una manera u otra están seguros que no tienen futuro en Cuba. Casi todos quieren emigrar, “despejarse”, como muchos dicen, o simplemente se marginan, ni siquiera les importa trabajar, ya que los sueldos son tan bajos que es mejor vivir “resolviendo” que trabajándole prácticamente gratis al Estado. Así las cosas.

Hoy me pregunto ¿qué hubiera sido de mi hijo, si hubiera nacido en Cuba. Si yo, hace 40 años, no hubiera tomado la decisión de emigrar?

Algo hay que hacer. Ya no vamos hablar de soluciones políticas y democráticas, simplemente de que el tiempo apremia para apurar las reformas verdaderas, esas que puedan hacer posible de que los jóvenes cubanos comiencen a creer en su propio futuro, dentro de su propio país. De lo contrario en unas décadas, en el 2025 las personas de más de 60 años representarán el 26 % de la población y ya será demasiado tarde.

Pensando en voz alta13 May 2008 04:43 am

Que el viceministro primero del Ministerio de Informática y Comunicaciones de Cuba, Ramón Linares Torres, declaré que los cubanos seguirán sin poder acceder  a la red de redes de forma privada, es de por sí una declaración importante. No por el contenido, ya arto conocido, sino porque un viceministro primero haga éste tipo de declaraciones a la prensa extranjera en un país en dónde todo se sabe a través de extraños canales, de “Radio Bemba”, por conjeturas, porque lo leí en Internet, o porque me lo dijo alguien que sabe lo que está pasando.
 
Sin embargo, una nueva modalidad va surgiendo ahora en la nomenclatura cubana: hablar más abiertamente con los corresponsales extranjeros, mientras la prensa oficial sigue, por supuesto,  como de costumbre, haciendo mutis o censurando todo lo que ellos piensan puede ser “dañino” al pueblo, desde informar sobre el premio Ortega y Gasset  de periodismo digital a Yoani Sánchez y las razones por las cuales no se dejó a esta joven filóloga viajar a Madrid para buscar su premio, hasta la deserción en Miami de la campeona yudoca Yurisel Laborde; solamente para citar algunas de las últimas noticias importante que han sido “ignoradas” por los medios de comunicación oficiales (los únicos existentes).
 
La que definitivamente utiliza más esos canales informales con bastante frecuencia es la hija del Presidente, Mariela Castro Espín. Quizá se podría hablar de un “aperturismo” hacia “afuera”, pero para “adentro” las cosas siguen como de costumbre. Es por ello que la estúpida y absurda prohibición de Estados Unidos (los dueños absolutos de Internet) de estrangular el ancho de banda a los cubanos les viene a los cancerberos de la información en Cuba de perilla a la hora de no permitir el acceso a Internet en Cuba a los particulares. Claro, que eso no quita que el que tiene dinero (aprox. 30 CUC al mes) puede tener Internet en su casa. En Cuba casi todo está prohibido, pero el que tiene dinero se burla de esas prohibiciones y “resuelve”.
 
Evidentemente, que la política de bloqueo económico y tecnológico a Cuba  afecta sobre todo a los cubanos y no al régimen y a su elite. La primera perjudicada es Yoani Sánchez, y los otros blogueros y toda esa juventud ansiosa de saber lo que sucede a ultra mar, ansiosos de poder traspasar, aunque sea virtualmente el impenetrable muro del aislamiento en que viven.
 

Pensando en voz alta07 May 2008 09:47 am

Yoani Sanchez


Que el gobierno del presidente Raúl Castro Ruz impida a la autora del popular blog cubano“Generación Y” viajar a España para recibir el Premio Ortega y Gasset de Periodismo que el diario español El País otorga desde hace 25 años, es algo que se veía venir, aunque, siempre pensando de manera positiva, en aras de ese tenue aperturismo, nos resistíamos a creer. Ahora, si no sucede algo así como un milagro, Yoani Sánchez se tendrá que quedar en casa, y aunque siempre le queda el consuelo, al menos por ahora, de seguir desahogándose en su blog de esas arbitrariedades y absurdidades de Cuba, su ausencia en la entrega de los Ortega y Gasset será más que nada un buen argumento en manos de los que sostienen que en Cuba no cambia nada y que todo es solamente cosmética.


Prohibir a Yoani viajar a Madrid para recibir el Ortega y Gasset es un recordatorio más de la falta de libertad que siguen tienendo los cubanos, aunque recientemente La Habana suscribió incluso dos protocolos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Derechos Humanos, en las que entre otras cosas, se compromete a que los cubanos puedan viajar libremente. Así las cosas con los acuerdos de Derechos Humanos en Cuba.


“Generación Y” es un fenómeno mediático. Si bien es cierto que la propaganda internacional que se le ha hecho, podría ser comparada con una verdadera campaña publicitaria para vender el producto “Generación Y”, también es cierto que el tono con el que la joven filóloga cubana de 33 años escribe artículos, marcan un hito en la forma de enfrentar inteligentemente e incluso, poner contra la pared muchas veces, con el  único auxilio de la palabra escrita, al gobierno cubano, con un mayor convencimiento y credibilidad que las declaraciones y mamotretos con los cuales muchos de los llamados disidentes tratan de divulgar sus criticas a través de los corresponsales de la prensa extranjera en Cuba,  para no hablar de las diatribas y vomitivos a los que nos tiene acostumbrado la derecha recalcitrante y batistina de Miami.


El foro, que de manera espontánea se ha abierto en su blog,  es evidentemente preocupante para régimen y la gran publicidad y cobertura que ha seguido al premio, es algo que a la larga los cancerberos ideológicos del régimen no iban a permitir. Primero, al parecer, se trató de bloquear el blog en Cuba, ahora optan por impedirle a Yoani que reciba personalmente el Ortega y Gasset en Madrid.


Pero independientemente de que ahora traten los cancerberos de callar su voz, de reducirla a la categoría de no-persona, Yoani, es ya, según la Revista TIME, una de las 100 personas más influyentes del mundo. Evidentemente que la actitud de las autoridades cubanas de tratar de callar a la bloguera cubana solamente hará que su influencia y popularidad aumente en todo el mundo, sobre todo entre los jóvenes de la Isla.

Pensando en voz alta02 Apr 2008 07:29 am

 

Durante estas últimas semanas el gobierno de Raúl Castro ha ido desmantelando poco a poco las obsoletas prohibiciones de venta de productos electrónicos y eléctricos, como computadoras, hornos microonda, y otros artículos, la prohibición a los cubanos de adentro de hospedarse en los hoteles para turistas extranjeros (derecho constitucional que no se respetó durante décadas), adquirir teléfonos celulares, y derecho a la compra de tarjetas SIM prepago, y se espera que en breve los tramites para salir del país con la desaparición de la llamada  “Tarjeta Blanca” y la absurda carta de invitación, se unan a la larga lista de las reformas que prometiera anteriormente en nuevo presidente sin aclarar cuales serían dichas reformas.

 
Es cierto que todos esos artículos hay que comprarlos en CUC, la moneda fuerte libremente convertible (Un CUC equivale a 1,08 dólares), al que solamente tienen acceso aproximadamente el 60 % de la población, ya sea porque trabajan para empresas extranjeras en Cuba o en el sector turístico, o bien porque reciben remesas de sus familiares en el extranjero, o simplemente porque “resuelven como sea” en la bolsa negra para conseguirlos.

 
Todas esas medidas, además de ser la válvula de escape para paliar el gran descontento de la población, están encaminadas a estimular a los cubanos a que trabajen y produzcan más y resolver así quizá los graves problemas económicos del país, y sobre todo, tratar de aumentar la producción de alimentos y servicios. No quieren hablar de modelo vietnamita o chino, pero a estas alturas ya nadie niega que independientemente de las diferencias entre esos países y Cuba, lo que si no es cuestionable es que Raúl Castro se ha decidido por aplicar un modelo económico más liberal, más realista, sacrificando así uno de los puntales ideológicos más importante del castrismo, que siempre se aferró a las soluciones políticas e ideológicas a expensas de las soluciones económicas.

 
Desde Washington se sigue escuchando la misma letanía de que en Cuba nada ha cambiado, y que todo sigue igual, y el exilio intransigente de Miami repite lo mismo, cuando en realidad, los que no cambian son ellos, que se aferran en mantener el obsoleto bloqueo económico contra Cuba, mientras esas mismas reformas económicas en Vietnam o China fueron recibidas con prolongados aplausos.

 
Claro que Cuba necesitará democratizarse. Pero eso es un proceso largo y doloroso. Primero lo que necesitan los cubanos es mejorar su desastrosa economía. Sin mejoras económicas no puede haber democracia. Nuestro país, para ser históricamente correctos, nunca ha conocido la democracia tal y como la entendemos en esta parte del mundo. Primero fue colonia de España hasta 1902, después una endeble república plagada de dictaduras, gobiernos corruptos bajo la tutela de Estados Unidos. Ahora con casi 50 años de castrismo y comunismo ortodoxo, no podemos exigir de la noche a la mañana que Cuba se trasforme como una Cenicienta democrática, porque a las 12 de la media noche tropical, la carroza se transformará en calabaza, los caballos en ratones.

 
Esperemos ahora que un nuevo presidente en Estados Unidos vea las cosas diferentemente y comprenda lo que muchos ya hemos comprendido:  la mejor manera de ayudar a los cubanos es estrechando a todos los nivelas las relaciones económicas y diplomáticas entre ambos países y no tratando de seguir dirigiendo por control remoto los destinos políticos de la Isla.

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